El Programa Schuler Scholar proporciona empuje financiero a aquéllos que lo necesitan

June 21, 2013

Por Denys Bucksten, especial para la Tribune

4:42 PM CDT, Junio 17, 2013

El más cercano contacto que muchos jóvenes estudiantes desfavorecidos pueden tener con el mundo de las prestigiosas universidades de la Ivy Lleague es estar parado en la fila de las palomitas en un cinema al lado de alguien que usa una camiseta de Harvard.

Desde 2001, el Programa Schuler Scholar en Lake Forest ha estado proporcionado a muchos estudiantes esa camiseta y la tarjeta de identificación que va con ella.  El programa, con un presupuesto anual de $5 millones provenientes de la fundación privada de una familia, ha visto a 122 estudiantes graduarse de pequeñas y prestigiosas universidades con enfoque en las humanidades; tiene a 258 estudiantes en las universidades y a 403 en las escuelas secundarias, en camino hacia la entrada de la universidad.

Schuler está identificando estudiantes en el octavo grado para involucrarlos en  un plan dirigido a su aceptación en la universidad, les ofrece un programa de tutoría ACT, los inscribe en cursos avanzados (AP) y les proporciona miles de dólares en matricula. Schuler está asociada con las escuelas secundarias Collins Academy en Chicago; Cristo Rey St. Martin College Prep en Waukegan; y Highland Park; Maine East; North Chicago, Round Lake, Warren Township y Waukegan.

Las escuelas asociadas, dijo Candace Browdy, la directora ejecutiva del programa Schuler,”tiene una población significativa de estudiantes que son los primeros en su familia en poder asistir a la universidad y quienes, sin recursos adicionales, no serían probablemente capaces de obtener un título universitario”.

Danny Santoyo, de 19 años, graduado en 2012 de la escuela secundaria Highland Park, entrará este otoño en su primer año a la Universidad de Rochester. Su mejor amigo Ricky Rodríguez, quien es mexicano como Santoyo y residente de Highwood, comenzará su segundo año en Macalaster Collegeein en St. Paul, Minn.  Ambos son escolares Schuler y supieron sobre su aceptación en la universidad el mismo día a finales de la primavera del 2012.

“Cuando Ricky y yo estábamos en primer año en la escuela secundaria y los dos habíamos solicitado para ser escolares Schuler, pensamos que magnifico sería si los dos tuviéramos la oportunidad de conseguir una beca completa para la universidad.  El haber sido aceptados en la universidad y el saber que no teníamos que preocuparnos de nada, sólo de estudiar duro, fue uno de los días más felices de nuestras vidas”, dijo Santoyo.

Browdy señaló que la identificación y selección de buenos candidatos se ha refinado a través de los años. Aunque el principal criterio es encontrar estudiantes brillantes y desfavorecidos cuyas familias no han enviado todavía un miembro a la universidad, el puro talento no es suficiente para hacer avanzar al candidato.

En el pasado, dijo Browdy, “tuvimos algunos años en los que tomamos de 25 a 30 estudiantes, pero había una significativa tasa de deserción hasta el tiempo en que ellos se graduaban de la universidad. Entonces ahora tenemos un diferente modelo, tomamos un grupo más fuerte y tenemos mucha menos deserción”.

Y lo que queremos decir por “más fuerte”, dijo Browdy, es que los estudiantes y sus familias realmente quieran hacerlo  Ellos deben poseer esos rasgos intangibles de firmeza y perseverancia. El programa ha ampliado el ámbito de los requisitos académicos y de las calificaciones en las pruebas iniciales para incluir estudiantes marginales que persistirán hasta el final.

“No queremos eliminar a los muchachos que dan muestras de estar en riesgo porque ellos podrían realmente seguir adelante y tener éxito en el programa”, dijo Browdy.

Por otro lado, la selección se ha vuelto más reducida en aceptar estudiantes calificados, talentosos, con buenos resultados en el ACT pero que no muestran una tendencia de ser perseverantes.  Esa característica se puede volver evidente cuando los estudiantes dejan de asistir a las reuniones, o sus padres no siguen las iniciativas del programa, dijo.

“Entre más temprano se hacen evidente estos obstáculos’, dijo ella, “se vuelve más probable superarlos cuando el estudiante llega al programa”.

El programa Schuler también trabaja duro para no descuidar la primera generación de candidatos caucásicos, dijo Browdy.

Schuler trabaja independientemente pero en cooperación con College Bound Opportunities, un programa con sede en Riverwoods que identifica estudiantes en su tercer año en la escuela secundaria (high school). El programa CBO entrena, asesora y da tutoría a los estudiantes sobre los ACTS y las solicitudes de préstamos y les proporciona un estipendio anual mientras están en la escuela.  Treinta estudiantes CBO, en su mayoría del Distrito 113 y del Distrito 115, entrarán a la universidad este otoño.

Veronica Torruco, de 18, años, graduada en 2013 de la escuela secundaria Highland Park y escolar Schuler, va para Smith College. Su hermano mayor, Enrique, de 20 años, está en el tercer año en Marquette University, a través del CBO program. Ambos son los primeros en su familia en asistir a la universidad.

Cuando su madre supo que había sido tempranamente admitida en Smith, "fue una gran cosa para ella”, dijo Torruco. "Tenía esa luz en sus ojos”.

Julie Levine, la directora Schuler en la escuela Highland Park, dijo que los padres de los estudiantes de la primera generación (en asistir a la universidad) sienten con frecuencia que una educación universitaria, con un costo entre  $50,000 y $60,000 por año, está completamente fuera de su alcance.

“La mayoría de estos padres piensan que sus hijos no irán a la universidad, o si lo hacen, será localmente, que se abrirán su camino asistiendo a una universidad de dos años (community college). Pero ellos no tienen idea sobre cuanto dinero (para matrícula) está por allí. En Highland Park ellos han visto las camisetas (de universidades) pero nunca pensaron que podían costearlo.”

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