Una carta al personal Schuler

Por 06/04/2013

Por David McClelland, WHS promoción de 2011, MIT promoción de 2015

Cuando comencé a estudiar en MIT, la brecha entre cálculo, física, química y biología de la escuela secundaria y lo equivalente en MIT fue gigantesca. Durante mi primer año, luché para entender los materiales de una manera más profunda de lo que se me había enseñado en la escuela secundaria.  Supe de cosas de las que nunca había sabido antes, se esperaba que yo tenía que entender instantáneamente el material que se me daba una semana antes del examen, y tenía que ir de una educación de la escuela secundaria a una educación de MIT en cuestión de unos pocos conjuntos de problemas. Aun cuando conocía los nombres de las clases y algunos de los conceptos, fue un tremendo salto. Esperaba ansiosamente entrar finalmente en mi segundo año y aprender cosas que sabía que me interesaban.

El primer semestre de mi segundo año no fue, sin embargo, fácil.  Me inscribí en la especialidad de ingeniería biológica. Ir del cálculo avanzado que había tomado en la escuela secundaria al cálculo de MIT fue como ir de 30 millas por hora a 60 millas por hora en un sedan; luego pasar sin ninguna experiencia en termodinámica a la termodinámica de MIT fue como ir de cero millas por horas a 60 millas por hora en un camión.  Fue increíblemente difícil para mí estudiar contenidos a los que nunca había sido expuesto en toda mi vida. Ese otoño de mi segundo año significó sin duda el más bajo nivel de confianza académica que hasta entonces había experimentado.  Me sentía un miserable. Tuve que retirar dos clases para mantener mis buenas notas y me sentí un fracasado.

Durante el receso del invierno, decidí cambiar mi especialidad a ingeniería mecánica. Mi decisión no fue del todo basada en una diferencia de dificultad –en MIT ingeniería mecánica es muy respetada—sino en una diferencia en el contenido el cual descansa más en la experiencia y el entendimiento visual. Pensé que esto haría una diferencia en mi rendimiento y ¡hombre, no me equivoqué!

En MIT la escala de notas está basada en 5: A=5, B=4, etc. Mientras tomaba clases en ingeniería mecánica en el segundo semestre de mi segundo año, me las arreglé para mantener un promedio de 4.9 (4.9 GPA).  Aunque estoy solo en la mitad del camino en MIT, sinceramente creo que el último semestre fue un punto de partida en mi carrera de pregrado.

Nunca en un millón de años pude haberme visto como estudiante de IMT, pero ustedes tuvieron tanta confianza en mí cuando sometí mi solicitud. Nunca en un millón de años pude haberme imaginado ser un estudiante exitoso de IMT. Sin embargo, cuando fui aceptado , cada uno de ustedes me dijo no sólo que duro sería, sino también que yo “afrontaría el reto”.  Ustedes sabían de lo que yo era capaz antes de que yo pudiera incluso imaginarlo.

Este verano, David será un pasante de ingeniería en el Departamento de Nutrición de Abbott Laboratories en Columbus, OH.

David McClelland, MIT '15

David McClelland, MIT '15

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